Mi trabajo como escultor es un intento de fabricar una reinterpretación moderna de toda la pasión que encierran las historias del libro sagrado del Popol Vuh...

De ahí la interpretación del mundo y el simbolismo que pretendo comunicar con mis obras.
Es el legado espiritual y cultural de los Mayas, el que provoca ese desencadenamiento de ideas y formas que se traducen en cada una de mis piezas.

Es la magia de esta legendaria y maravillosa cultura, la que hace que mis manos produzcan.

Mi obra no es más que el reflejo de la cosmología de una tradición ancestral legada por la civilización Maya a los pueblos latinoamericanos, un potencial y energía que pretendo (algún día), renovar y explotar, de tal manera que sea todo nuestro bagaje cultural, el soporte básico de la educación de nuestros pueblos, una utopía que claro, esta muy lejos de dejar de serlo…

 

 

el origen,
la necesidad de expresar las contradictorias y, a menudo,
deshonrosas manifestaciones de mi alma...